lunes, junio 23, 2008

Me mudo de servidor.....

!!!! A todos los visitantes!!!!
Acabo de mudar todo el contenido del blog hacia Blogia, ahora la dirección es http://letranueva.blogia.com

De todas formas dejaré aquí el primer post que publiqué....
chao.....

Hace algún tiempo; no se si mucho o poco porque el tiempo es una ilusión a la que no me gusta atarme, unos jóvenes llegaron a un centro de altos estudios con muchas ganas de aprender y la intención de cambiar el periodismo cubano. Era un grupo heterogéneo; hijos de obreros, de profesionales, de intelectuales, pero coincidían en una cosa: todos tenían conocimientos someros sobre el periodismo, acordes a jóvenes recién egresados de los preuniversitarios del país.
Desde el inicio fue un duro encontronazo con la dura realidad, pero nos adaptamos de inmediato. Los trabajos periodísticos de estos jóvenes eran, y son, algo controvertidos, y quizás hasta cierto punto de vista, molestos para algunas personas. Eran trabajos de interés humano, temas picantes y redacción atrevida. Estos muchachos no querían seguir con el modelo establecido por los profesionales de la prensa cubana, sino buscar los temas que nadie quiere tratar; los tabúes de nuestra sociedad, los tatuajes, la prostitución, los errores económicos. Una cosa sí importaba mucho: escribir y escribir bien.
La intención de este grupo era combatir lo mal hecho y criticar los errores, desde un punto de vista objetivo y analítico. También queríamos hacer literatura con nuestros trabajos periodísticos. De la mente de estos muchachos salieron cuentos y poesías como si existiera un lápiz mágico. En realidad la magia era suis generis: se basaba en los grandes deseos de imponer una Letra Nueva.
Nuestros propósitos nos llevaron a chocar varias veces contra el muro del burocratismo. Pero seguimos con el mismo ánimo del Quijote en su batalla con los molinos de viento; chocamos contra las adversidades, pero no cejamos en el intento de derrotar a los gigantes de la ignorancia.
Creo nos hemos ganado un lugar y un nombre, sumado a cientos de epítetos para describir nuestro interés por las Nuevas Tecnologías, la curiosidad por los sucesos de actualidad o el momentáneo amor por las bebidas fuertes. Ya no pasamos desapercibidos y para todo nos tienen en cuenta, ya sea para bien o para mal. Así es mejor, de lo contrario nadie nos notaría y pasaríamos por el mundo como fantasmas o como simples integrantes de una masa a la que casi todos rechazamos.
Cuando abandonemos estos predios la lucha será decisiva; durante los estudios hemos comentado y criticado tanto algunas facetas de la las letras y el periodismo que por obligación tenemos que ser buenos escritores y periodistas. Creo que sí podemos. Capacidad, inteligencia y deseos sobran. Dentro de pocos tiempo, todos los medios de prensa de la región central del país tendrán nuevos especialistas y con ello una visión diferentes de una realidad estereotipada.
Hace muchos años un grupo de intelectuales marcó un punto de giro en las letras y el arte cubano, me refiero al grupo Orígenes. Creo que nosotros por obligación, circunstancias y deseos también vamos a ser un punto de cambio. Ojalá que dentro de algunos años nos conozcan, para bien, por nuestro desempeño, como los periodistas de Letra Nueva.


martes, noviembre 14, 2006

El Hombrecito

Alejandro de Armas es fanático a la Historia. Le fascina la figura de Bonaparte, al igual que la de Hitler. Le gusta identificarse con las figuras de estos conquistadores; a veces se compara con ellos por sus grandiosos y abarcadores planes y por su corta estatura. Él era un hombrecito magro, sin atractivos visibles; era medianamente inteligente para casos abstractos pero enormemente estúpido para las cosas más sencillas de la vida diaria. A veces sus compañeros de trabajo para molestarlo le decían Alejandro Magno y entonces su cara tomaba el aspecto de un gnomo de los que salen en las películas. Eso era las veces que se daban cuenta de que él existía porque la mayoría de los días nadie se fijaba en él.
Pero las ínfulas de grandezas de Alejandro estaban solo en su mente. Él era un ser insignificante; era un contador invisible de una empresa sin nombre. Cargaba siempre con un maletín enorme, que parecía más grande comparado con sus 155 centímetros de estatura. Allí guardaba sus papeles como si pensara que contenían secretos de Estado. Junto a cientos de nóminas y planillas llevaba a veces unos legajos llenos de una letra apretada y confusa con detalles de la vida de sus ídolos.
Una vez se tomó muy en serio su afición por estas dos figuras y se dedicó a estudiarlos a fondo. Al terminar creó un nuevo concepto de Hombrecito, en el que sin darse cuenta se incluía ya que era un vivo reflejo de su vida. Para él el Hombrecito es una persona de poca estatura (menos de 160 centímetros), con muchas ideas de dominación a gran escala, pero al que su mujer domina y engaña. Además el Hombrecito se cree predestinado a dominarlo todo con su inteligencia, aunque a veces sea tan estúpido como para tomar un líquido sospechoso sabiendo de cientos de advertencias de intentos de envenenamientos.
Después Alejandro descubrió que ni siquiera su concepto era original. Otras personas antes que él habían teorizado sobre la pequeñez de los grandes hombres, pero a diferencia de él eran “grandes” escritores de tamaño y de nombre.